Alberto
GIRRI
|
Oficio
de amor
De
la intimidad que ahora nos asusta
Sale
el pasado,
Sale
la espléndida nostalgia,
Ejercicio
callado del ocaso;
De
la valuación de Dios en la plegaria,
Para
que no estemos uno fuera del otro, Saldrá la amenaza,
Celosa
corrosión de los gestos
Interrumpiendo
nuestro abrazo.
¡Oh
manoseados sentimientos!
Más
y mejor seré yo mismo
Cuando
guarde de tu boca la idea
Y
aunque ya no pase del existir a la presencia
Igualmente
me verás contra tu boca
Vigilando
la mudanza de los días
Hasta
que, siendo como yo reliquia,
Me
ayud evitar esta agonía.
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Amatoria
(fragmentos)
Indemnes
en el lecho, el cálido
despertarse
juntos queda
como
deslucido, estorbado,
en
leve decepción:
ni el uno ni el otro
se
ven volver al día con
]una
flor en la mano,
como en los sueños
de
Colderidge una flor en la mano
del
durmiente que retorna del paraíso
.....
Femineidad
cobrando
entonación
masculina,
gracia donde resuena
la
voz virago,
carne con todo
lo
que insinúa de caballo,
vientre recogido,
redonda
grupa, ancho pecho,
orejas
en punta, cerviz levantada,
crines
densas,
la tibia piel y el belfo
en
sucesivo mudare, del reflejo
castaño
al ceniciento, bayo,
dorado,
a manchas...
...
¡la inconfesada
zoofília
de los amantes!,
animales
de largo hocico,
al
besarse...
...
...
la que mitiga su duelo con la imprecisa
reflexión
de que si nuevamente le tocara
ser
mujer de un hombre
asimilará
sin reparos el desafío,
se
avendrá a llamar naturaleza
a
las técnicas conyugales,
y
melodía
a
contracciones y suspiros.
...
Y
tamaño amor,
gloria
y singular veneno,
rogando
que entre rostro y rostro,
el
más noble de los dos, señor de la noche
cara
del que ofrenda,
sea
el mío, míos
la
fosa y el desierto,
y
para ella
sea
yo su robo, botín
de
inextinguible adiós y bienvenida
volcado
en temblores, una rosa
que dialoga con la almohada.